D-4930 – R.C. Nahuel Huapi (Bariloche – Argentina)

Muy impactados por las noticias que se reciben de Chile, hacemos votos para que pronto se estabilice la situación y que se retome la normalidad.

Cualquier coordinación de mensajes, estamos a disposición.

ínimo, hermanos Chilenos, les mandamos un fuerte abrazo!

Roberto E. Wallace
RC Nahuel Huapi D.4930
Bariloche-Argentina

Cel. 54 11 15 5003 9320

Hola amigos, interesantes y profundas consideraciones de Jedi, Pedro y otros amigos, que me llevan a reflexionar:

a. No creo que la esencia de Rotary este cambiando, sus objetivos — con minimos cambios semanticos — permanecen en el tiempo, asimismo sus valores. Cambia mas la sociedad que nos circunda, cambiamos nosotros mismos, tratando de adaptarnos — a veces con bastante dificultad — a las circunstancias que nos rodean. Felizmente los humanos hemos sido “construidos” con mas capacidad de adaptacion que muchos otros seres vivientes.

b. Las organizaciones, integradas por humanos, entonces, tambien van adaptandose a los tiempos, a veces mas rapidamente — o mas lentamente — y es logico se generen algunas leves desconexiones que apelan a nuestra comprension y/o paciencia. Yo llevo mas de 20 años en Rotary y sin duda he tenido algunas frustraciones pero ampliamente compensadas por tantas mas satisfacciones. Y los problemas no los genero Rotary sino yo o algunas personas, generalmente de muy buena voluntad, que hemos pensado diferente, eso es natural, normal y positivo.

c. A fin de cuentas, si estamos en esta organizacion es porque compartimos valores con los demas integrantes y con la organizacion misma. Esto no quiere decir que no tengamos diferencias — bienvenidas sean. Pero, mano en corazon, los que no comparten los valores, tarde o temprano, buscan, o son invitados, a otros destinos.

En sintesis, mi pensamiento es que en Rotary — o cualquier otra organizacion que nos convoque por nuestra eleccion — se genera una simbiosis de valores y objetivos que estan en balance mientras existan por su propio peso, el dia que cambien de parte o parte, es tiempo de decisiones. Pero las diferencias que derivan de temas temporales pueden ser enfocadas con paciencia, mentes abiertas y, si posible, con algo de buen humor, agradeciendo la bendicion de poder pensar diferente.

Cordial saludo, de paso en Buenos Aires, donde los acentos han huido temporariamente de mi notebook, sera la lluvia, el calorcito y la humedad reinante — sepan comprender!

Abrazos.

Roberto Wallace
Secretario RL, 09-10
RC Nahuel Huapi – D4930
Bariloche-Argentina

Latinoamérica

Me gustarí­a compartirles esta nota que origina en un portal “La Palabra del
dí­a”de Ricardo Soca que recientemente enví­o Marta Da Costa a un grupo de sus
amigos. Alude a algunas definiciones de el orí­gen de “latino” que encontré
muy interesantes, dice así­:

América Latina

América Latina es una denominación histórica y geográficamente imprecisa,
que los españles suelen rechazar, pues dan preferencia a Hispanoamérica (el
conjunto de los paí­ses que surgieron de la colonización españla) o
Iberoamérica (el mismo conjunto incluyendo a Brasil, colonizado por los
portugueses). Hemos de convenir que estas últimas denominaciones son
bastante más precisas, puesto que excluyen paí­ses caribeñs de colonización
francesa, como Haití­, y aun los territorios francohablantes de Canadá, a los
que, de todas formas, no se suele considerar latinoamericanos.

Sin embargo, en las costas occidentales del océano Atlántico se prefiere,
por razones que enseguida veremos, hablar de América Latina, a raí­z de lo
cual los estadounidenses llaman genéricamente latinos a los inmigrantes
procedentes del sur del rí­o Bravo. Según una anécdota atribuida al ex
vicepresidente norteamericano Dan Quayle, en cierta ocasión manifestó su
interés en estudiar latí­n, alegando que le resultarí­a “muy útil para cuando
viajase a Sudamérica”, donde, según está versión, él creí­a que se hablaba
esa lengua.

La preferencia de los americanos hispanohablantes (o lusohablantes) por la
expresión América Latina tiene razones polí­ticas e históricas que arrancan
del siglo XIX, pero la palabra latino es mucho más antigua: para conocer su
origen tenemos que remontarnos a los tiempos de la Guerra de Troya, ocurrida
hace más de 3.000 años. Es una historia que vale la pena conocer.

En aquella época, Latinus era el rey de los aborí­genes
<http://www.elcastellano.org/palabra.php?q=aborigen> (de ab origines),
primitivos pobladores de la Pení­nsula Itálica. Cuenta la leyenda que cuando
Eneas llegó fugitivo a la costa italiana después de la toma de Troya por los
aqueos, fue acogido con su familia por Latinus. En la familia de Eneas
estaba su hijo Iulo, quien, según la leyenda, serí­a el fundador de la
familia Iulia, en la que tres o cuatro siglos más tarde nacerí­an Rómulo y
Remo, los mí­ticos fundadores de Roma, y unos siete siglos después, Julio
César.

Otra leyenda cuenta que Latino habrí­a guerreado contra Eneas y que, muertos
ambos, los tirios y los aborí­genes decidieron unirse para formar un nuevo
pueblo, al que dieron el nombre del rey Latinus.

Más allá de la milenaria leyenda, lo cierto es que el nombre latinus lo
tomaron los romanos para sí­ y para su lengua y cultura que, con el apogeo
del imperio, se extenderí­an desde el norte de España hasta lo que hoy es
Rumania.

Tras la caí­da del Imperio Romano, la lengua latina fue adoptando diversas
formas en los territorios del antiguo dominio de los césares, dando lugar al
gallego-portugués, al castellano, al aragonés, al leonés, al catalán, la
lengua de Oc, el francés, las incontables lenguas de la pení­nsula itálica,
el rumano, el sardo y muchos otros idiomas de numerosas regiones cuya
enumeración serí­a inagotable: eran las lenguas romances o latinas.

Unos siglos más y los españles y portugueses se lanzaron a los mares en
busca de nuevas tierras, principalmente hacia América, aunque los hispanos
llevaron su lengua también al norte de Africa y a las Filipinas y los
portugueses a Macao, donde incluso dieron origen a nuevas palabras
<http://www.elcastellano.org/palabra.php?q=tifón> del idioma chino que
perduran hasta hoy.

De las otras lenguas latinas o romances, los franceses llevaron la suya a
Haití­ y al Canadá y los italianos a Etiopí­a. Todos estos paí­ses fueron
llamados latinos por sus lenguas, que se derivaban de un tronco común, por
su historia y por su cultura.

Los pueblos colonizados por España se llamaron hispanoamericanos,
denominación que se emplea hasta hoy, especialmente en la Pení­nsula Ibérica.
Sin embargo, razones históricas y polí­ticas han llevado a que en América se
prefiera la denominación América Latina o Latinoamérica. En realidad, hasta
comienzos del siglo pasado eran muy pocos los lazos entre los paí­ses
hispanoamericanos y sus vecinos nacidos de otras colonizaciones latinas
—como Brasil, Haití­, las Guayanas y los canadienses de Quebec.

La expresión Amérique Latine fue creada hacia 1860, cuando Napoleón III se
disponí­a a invadir México para imponer al emperador Maximiliano a fin de
contener el avance de Estados Unidos, una polí­tica que requerí­a poner de
relieve elementos de identidad cultural entre los franceses y los
hispanoamericanos. El diputado francés Michel Chevalier, uno de los más
cercanos colaboradores de Napoleón III, acuñó entonces esa denominación.

Maximiliano acabó depuesto por Benito Juárez y fusilado en 1867, pero el
nombre creado por los franceses prevaleció como elemento cultural que une a
los paí­ses iberoamericanos, la antigua Guayana francesa y Haití­.

La emergencia de una izquierda socialista y anarquista hacia fines del siglo
XIX y comienzos del siglo XX tal vez pueda explicar el éxito que tuvo fuera
de España la expresión América Latina, muy oportuna para los polí­ticos de la
época, puesto que les permití­a marcar la diferencia con los Estados Unidos
y, al mismo, tiempo, evitar la connotación peninsular del vocablo
Hispanoamérica.

En el uso corriente la denominación América Latina cuenta hoy con la
comprensión de los intelectuales españles de mayor relevancia, y el
espaldarazo de la Academia Españla, contra la opinión del ya fallecido
premio Nobel Camilo José Cela, quien en su acendrado eurocentrismo siempre
se negó a admitir esa expresión. Cela poní­a el acento en la imprecisión del
término, pero desconocí­a la voluntad y el uso preferencial de los
latinoamericanos.

El término se impuso también en Estados Unidos, donde latin es hoy por lo
menos tan usado como hispanic para designar los inmigrantes del sur, lo que
puede explicar la confusión que se atribuyó a Quayle.

_____

Saludos!

Roberto E. Wallace

Secretario, Rota Latino 09-10

RC Nahuel Huapi – D.4930

Bariloche – Argentina

Que bueno leerte nuevamente en Rota Latino. Hací­a tiempo que no te veí­a, en
mis 12 o 13 años de participación en este grupo recuerdo tus aportes,
siempre valiosos y comprometidos con Rotary.

Si vienes de visita por Argentina, recuerda que Bariloche está apenas unos
1600 kms al sur de Buenos Aires, en la hermosa Patagonia. En caso vengas al
evento de Octubre en Tandil — tierra de nuestra futura presidente –
estarás unos 400 kms más cerca de Bariloche, y en Octubre están bien
presentes las ballenas en la Pení­nsula Valdez, camino a Bariloche. Esa
también es la época en que se despiertan los Dinosaurios al sur de Neuquén y
se avistan OVNIS y otros platos voladores, algunos traen truchas del Rí­o
Limay y corderito patagónico al horno…bueno, creo que tienen razón algunos
cuando dicen que los argentinos somos un poco exagerados y que siempre
terminamos hablando de vino y asados,,,!!

Hoy tuvimos dos regalitos del cielo, Belkis, tu mail y asimismo el mensaje
del recordado amigo de Rotalatino, André Simon, el General que nunca se
rinde!

Afectuoso saludo a ambos!!

Roberto E. Wallace
Secretario, Rota Latino 09-10
RC Nahuel Huapi – D.4930
Bariloche – Argentina

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