D-4865 - R.C. de Mendoza - Tajamar

A pesar de muchos y variados esfuerzos, la alfabetización sigue siendo un objetivo lejano. Cerca de 800 millones de personas mayores de 15 años carecen de las competencias básicas de lectura y escritura.
Uno de cada cinco adultos no saben leer ni escribir y dos tercios de ellos son mujeres. Además, hay 73 millones de niños sin escolarizar y muchos más que frecuentan las aulas de forma irregular o abandonan sus estudios.
La alfabetización es un tema sobre el cual no hay recetas que nos brinden respuestas inmediatas y que arrojen el mismo resultado en todos los casos. Seguramente es por esto que tantas técnicas y métodos acerca de la lectoescritura, son criticados por no lograr que determinadas personas con determinadas características logren alfabetizarse. La diversidad cultural impide la concepción de un único método de alfabetización eficaz y factible de ser aplicado a nivel general.
El clásico concepto de alfabetización, centrado casi exclusivamente en el mero conocimiento de las letras del abecedario y su aplicación básica para saber leer y escribir, aún no ha sido desterrado totalmente. Estar alfabetizado significa mucho más que eso. Incluye actitudes, creencias y expectativas respecto a la escritura y a la lectura. Atañe al valor de las actividades de cada persona y a su contexto socio-cultural.
La alfabetización es un fenómeno de múltiples facetas. La lectura y la escritura permiten al individuo construir modelos de interpretación y comunicación de significados. Facilita la transferencia del propio pensamiento mediante la lengua escrita.
Evidentemente, no todos leemos ni escribimos con la misma facilidad ni fluidez, ni utilizamos la escritura o la lectura de igual forma o con idénticos fines.
El modo de desarrollar un plan eficaz de alfabetización depende de circunstancias sociales y culturales concretas.
Los esfuerzos que realizan los clubes rotarios en sus respectivos Distritos, con sus programas propios de alfabetización, si bien responden a las necesidades específicas del medio y a los modos y costumbres locales, deberían estar orientados por procesos comunes, que más allá de organizar este tipo de actividad, concedan un carácter de identidad, propio de nuestra Institución.
Como rotarios, debemos estudiar y conocer el entorno en que crecen los niños, y la forma en que estos ambientes les ofrecen oportunidades de rodearse de libros, papeles y útiles para escribir.
Las circunstancias ambientales atañen al ámbito físico y a las relaciones humanas. Para Rotary, la alfabetización es un logro social y cultural, así como también cognitivo, que permitirá a las personas inclusión social y laboral. Ser críticos y conscientes respecto a la realidad que les rodea y, a partir de allí, construir su propia historia y su propia sociedad.
El desarrollo de la alfabetización empieza en las relaciones de los niños con sus cuidadores inmediatos y se expresa y elabora en comunidades cada vez más amplias. Constituye un proceso profundamente social que se inserta en la comunidad, sobre todo en la relación de los niños con su entorno. La presencia del club rotario en la escuela, debe servir de modelo, ofreciendo materiales, creando expectativas, ayudando, instruyendo y animando.
La actividad lectora más importante para el niño es cuando el adulto le lee. Esta práctica permite a los niños adquirir una enorme información sobre el mundo de lo escrito. Aprenden a valorar los libros y a saber que hacer con ellos. Aprenden que los libros son interesantes, divertidos y útiles.
Leer y escribir es hoy en día, un conocimiento tan significativo que no existe nadie que pueda considerar innecesario su aprendizaje. Muy por el contrario, la importancia de la alfabetización es constantemente reafirmada como derecho y necesidad básica de todos. En un mundo donde es necesario aprender a lo largo de toda la vida, saber leer y escribir es de vital importancia.
. La alfabetización es el proceso que permite a las personas estar más informadas y conocedoras del mundo en que viven. Haciéndolas capaces de intervenir en él para generar cambios y transformaciones.
Desde Rotary, entendemos la alfabetización como un factor esencial para la adaptación del individuo a la vida moderna y a las nuevas posibilidades de trabajo.
Los cambios sociales no son espontáneos ni ocasionales. Devienen de un complejo juego de intereses en el que el accionar de las ONG desempeña un papel preponderante.
En una sociedad como la nuestra, tan marcada por las diferencias y desigualdades, como rotarios, es nuestro deber enfatizar la importancia de saber leer y escribir.
La alfabetización constituye una experiencia de valorización de lo colectivo.
Alfabetizar significa formar en el niño un pensamiento propio, la creencia de que él puede construir su propia historia, el deseo de querer transformar su realidad, observándola desde un pensamiento crítico que no se contenta con la simple apariencia de las cosas sino que busque más allá.
“cuanto menos alfabetizado es el ambiente en el que viven los niños, más tiene que hacer la escuela en ese sentido. La presencia de un club rotario debe contribuir en esta noble tarea”.

Rafael Casanova

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